Crisis Educativa

1 octubre, 2010

Atención a las necesidades educativas especiales

Filed under: Entradas — JuanV @ 19:55

Como todos sabemos la atención a la diversidad era uno de los pilares básicos de la LOGSE, y por tanto lo es de la LOE. Diversidad que va desde el respeto al ritmo de aprendizaje de cada alumno hasta atender a alumnos con necesidades educativas especiales, pasando por grupos de refuerzo, grupos de apoyo y grupos de diversificación. Todo ello se organiza en los centros de enseñanza secundaria de forma que, en la mayoría de los casos, se tiene que atender a estos alumnos dentro del grupo de clase. Grupo de clase que, recordemos, tiene limitado por ley el número de alumnos a 30 pero que no siempre se respeta, que para eso está la ley en los reinos de Taifas en que vivimos y, además, ni cuenta ni va a contar autonomía de Centros ni autonomía de directores alguna. Nos vamos a referir ahora a la atención a los alumnos de necesidades educativas especiales.

Para empezar habrá que partir del derecho que aiste a estos alumnos a recibir una enseñanza adecuada a sus particularidades, que les permita seguir avanzando en su desarrollo intelectual, siempre dentro de las posibilidades de cada uno. Para ello, la administración educativa cuenta con los profesores especialistas en educación especial y profesores de pedagogía terapéutica. En virtud del concepto de integración, otro principio básico de la LOGSE-LOE, se dispone que estos alumnos se integren en un grupo de clase ordinario saliendo algunas horas al día para ser atendidos por el profesor especialista. Ya desde el principio salta a la vista el gran error de confundir la integración en el Centro con la integración en clase. Se podría perfectamente procurar que estos alumnos asistieran a Centros ordinarios pero recibiendo clases en grupos especiales, grupos reducidos de alumnos que permitiera a sus profesores especialistas atenderlos mejor; incluso se podría hacer que se incorporaran a grupos ordinarios para determinadas materias que por sus características supongan menos problemas de adaptación a sus ritmos y características personales, como Dibujo, Plástica, Tecnología o Educación Física. Eso implicaría mayor número de profesores de educación especial y eso supone, por lo visto, demasiado dinero; efectivamente la integración bien hecha resulta cara.

Claro está, no se hace así. La LOGSE-LOE ordena justo lo contrario: en vez de hacer que estos alumnos salgan de su grupo-clase especial unas cuantas horas al día para estar con los demás alumnos de clases ordinarias, se los incorpora a clases ordinarias y sólo salen de ellas alguna que otra hora al día. Así con un profesor de pedagogía terapéutica por centro es suficiente. Entonces, se da la paradoja de que los profesores de educación especial o profesores de pedagogía terapéutica, teóricamente los encargados de atender a uno dado de estos alumnos resultan ser los que menos horas le dedican al día a ese alumno dado, mientras los profesores ordinarios lo tienen que atender la inmensa mayoría de las horas de clase. Dándose además la circunstancia de que cuando este alumno está en clase ordinaria comparte el grupo con otros 29 compañeros, mientras que cuando lo atiende el profesor de educación especial está en grupos reducidos de 4, 5 alumnos como máximo. Por supuesto, nada tenemos que objetar a estos profesores de educación especial que hacen su trabajo lo mejor que pueden, y con una dedicación y profesionalidad encomiables. El problema es que se necesitarían tantos de estos profesores por centro como para que pudieran atender a cada uno de estos alumnos con problemas la mayor parte del tiempo y no sólo unas horas al día.

Quienes digan estar verdaderamente preocupados por la integración de alumnos con necesidades educativas especiales deben ser los primeros en exigir más profesores de educación especial. No parece que tenga mucho sentido defender la importancia  y necesidad de una atención especial cuando resulta que la puede prestar cualquier profesor no especialista. ¿Es o no necesario para estos alumnos recibir una atención especial? Si así es, entonces deben recibirla en la mayor parte de su horario de clases y no sólo unas horas. ¿Nos preocupa mucho que estén integrados en un Centro pero no nos importa quién los atiende en clase?  ¿Es suficiente con “recogerlos” en una clase aunque no se les esté ofreciendo una atención especializada? Parece que en este país no hay una sola cuestión que no se trate de cubrir con parches, especialmente en materia educativa.

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3 comentarios »

  1. En clase tengo a 29 cabroncetes y a un sindrome down sin el informe. Y la junta sin cubrir al de PT. ¡¡¡Toma atención a la diversidad!!!

    Comentario por Pepe — 1 octubre, 2010 @ 23:43 | Responder

  2. Es un tema delicado. Difícil de tratar. No me parece mal lo que aquí se plantea. Sería otra opción, siempre y cuando, compartieran algunas actividades y el recreo con el resto de los niños de su clase ordinaria, y estuvieran integrados en el centro participando de actividades extraescolares (excursiones, salidas, etc.) Pero lo que está claro es que hoy por hoy no es así, no se cuentan con más recursos que los que hay, y con esos debemos de atenderles lo mejor posible. Ni más ni menos que a cualquier alumno. Y, si acaso, un poco más, porque necesitan más.

    Comentario por maestra — 5 octubre, 2010 @ 15:09 | Responder

  3. Están pero que tan atendidos que tengo un chaval en clase con síndrome de Asperger que está desesperado con el libro digital que acabamos de implantar porque se le han roto todos los esquemas y alterado un sistema de aprendizaje que llevaba desde pequeñito. Hasta el momento le iba bien dentro de sus dificultades, pero esto ha sido una bomba. ¿Alguien ha pensado en el efecto que tiene el libro digital en estudiantes autistas, disléxicos, con problemas de aprendizaje, etc.?, ojo, no me parece mal el libro digital, solamente que se ha implantado deprisa y corriendo sin ser probado y sin pensar en los estudiantes con capacidades diferentes. Por no hablar de que un psicólogo y dos psicopedagogos para un IES de 800 alumnos es una locura, no dan abasto con chavales que hace cuatro días estaban en centros de enseñanza especial (transtornos de conducta, psicopatías, autismo, discapacidad intelectual moderada, discapacidades físicas, etc.) He llegado a ver a una muchacha prácticamente ciega en una clase de Educación Plástica y Visual, ¿es normal que tengan que tragarse el currículum entero sin alternativas? Para tener un sistema de enseñanza comprensivo necesitamos medios, si no, un instituto se convierte en un parking.

    Comentario por Ciberseño — 13 octubre, 2010 @ 15:36 | Responder


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