Crisis Educativa

3 junio, 2008

Cuestión de dignidad

Filed under: Entradas — JuanV @ 14:32

Recordando el día de huelga- manifestación en Sevilla, 21 de mayo pasado, destacamos en esta ocasión un artículo que queremos incluir íntegro como entrada en esta sección. Apareció publicado en El Mundo el pasado 28 de mayo; no tiene desperdicio, y desde aquí felicitamos a su autor, Pedro Ruíz Morcillo, y le agradecemos au aportación al debate.

Cuestión de dignidad

“La pasada semana decenas de millar de enseñantes, abandonaron las aulas y algunos miles de ellos se manifestaron públicamente para mostrar su oposición a una lamentable medida de, la Consejería que, bajo los oropeles de estímulo de la calidad de la actividad educativa, pretende descaradamente sobornar con un puñado de euros a los profesores y maestros dispuestos a aumentar el número de aprobados. Sin embargo, los docentes han contestado a los políticos que su dignidad profesional no está en almoneda. Lo de menos es la cifra de participantes en la protesta por más rebajas que haga en ella la Consejería de Educación. Lo realmente importante es el sentimiento de miles de profesores de haber sido heridos en lo más inalienable de su trabajo: la dignidad del maestro.

Es opinión generalizada que la política educativa de la Junta de Andalucía ha devenido en un clamoroso fracaso evidenciado en todo tipo de evaluaciones externas e internas: Andalucía se encuentra en la cola de todos los parámetros educativos examinados no sólo en España sino en la mayor parte de Europa. Pues bien, los responsables políticos de la educación andaluza culpan de está situación al profesorado. En efecto, desde las esferas del poder y sus aledaños áulicos se han ensayado los más diversos instrumentos para lastrar al profesorado con las carencias de un sistema ya en su origen claramente ineficaz: se ha acusado a los profesores de falta de preparación pedagógica, de desmotivación, de incomprensión de la psicología del adolescente, incluso de negligencia en el trabajos mientras la ordenación legal y la practica administrativa del sistema ha ido despojando a la escuela de su misión de promoción social y cultural y de su dignidad moral.

Sin embargo, la dura realidad es que el profesorado andaluz se ve obligado a soportar, desprovisto de medios eficaces para ello, todos los graves problemas del actual modelo educativo: debilidad de conocimientos, indisciplina, violencia, agobio y desorden de los planes de estudio, desmotivación y falta de estímulo familiar… Es más, se ha cargado sobre sus espaldas responsabilidades de tipo social que los gobernantes son incapaces de resolver y que inciden de forma dominante en la vida diaria de los centros educativos: la marginación social, la desvertebración familiar, la negligencia paterna en la educación de los hijos, el pernicioso influjo de un uso incorrecto de los medios audiovisuales e informáticos modernos, la escasa formación cívica y social…

En repetidas ocasiones he denunciado que, bajo el marchamo de un trasnochado didactístno, los profesores de enseñanza media han sido reconvertidos en una especie de animadores socioculturales, gestores de actividades psicopedagógicas, titulares de gabinetes de estimulación juvenil, monitores de escultismo, aficionados psicoterapeutas de grupo o improvisados payasos para una supuesta gratificación emocional del alumnado y falsa tranquilidad de sus padres. Al mismo tiempo ha ido aumentando la dedicación del profesorado a tareas más burocráticas que didácticas exigidas por ignorantes aprendices de juristas; se le hace dedicar interminables horas en la elaboración de memorias e informes que habitualmente se archivan sin ser leídos por nadie o a la redacción de planes y proyectos que todos convienen de antemano que no se llevaran a la práctica; y la tan cacareada formación permanente del profesorado se reduce en los más de los casos a cursillos de unas horas impartidos a toda prisa por organismos administrativos o sindicales redundantes en huera fraseología e inservibles para el desarrollo de la formación profesional del enseñante.

La deslegitimación moral sufrida por el profesorado andaluz en las dos últimas décadas no es de la exclusiva responsabilidad de los políticos socialistas. Han contribuido también a ello oscuros funcionarios convertidos en próceres a base de la promoción interna, desertores de la tiza reconvertidos en sumisos jefes de servicio, memos sacerdotes de los altares de la pedagogía y psicología de fascículo, inspectores de nombramiento digital ignorantes de la vida de las escuelas e instituto, sindicalistas liberados agradecidos al pesebre políticoadministrativo, equipos directivos sin escrúpulos en su ambición de escalar los peldaños de la carrera funcionarial e incluso profesores ciegos a la realidad educativa por una enfermiza adhesión política. Esta pléyade colaboracionista ha venido ejerciendo durante años una especie de comisariado político que nada tiene que envidiar en su moralidad al de los regímenes totalitarios de los años treinta del pasado siglo.

De esta forma, acuciados constantemente por la agresión administrativa en sus intereses económicos y profesionales, socialmente desconsiderados por quienes han sido adoctrinados en todos sus derechos y ninguno de sus deberes, desprotegidos en el ámbito sindical y corporativo, los profesionales de la educación tienen que emplear altas dosis de voluntarismo para evitar la desmotivaeión y el desaliento en una tarea que las autoridades educativas y sus colaboradores se han empeñado en hacer ingrata. Por ello creo que la huelga y la manifestación de los docentes andaluces del pasado 21 de mayo tiene un significado mucho más amplio que el rechazo de un incentivo económico a cambio de multiplicar los aprobados: constituye una sacudida en la defensa de la dignidad profesional y moral de los encargados por vocación y mérito de formar a los niños y adolescentes andaluces, herida durante mucho tiempo por los gobiernos y sus adláteres orgánicos. El engendro de la Orden por la que se regula el programa de calidad y mejora de los rendimientos escolares ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso de la indignación de un profesorado tantas veces agredido. En lugar de empecinarse en su mantenimiento, que es a todas luces una indecencia política, la reciente Consejera debería reflexionar sobre las causas de un rechazo tan contundente. Porque una educación humanamente integral, intelectualmente elevada y cívicamente eficaz no se consigue con chapuzas de incentivos baratos y bobadas neoliberales. La verdadera educación no puede ser sino el fruto del esfuerzo, del compromiso y de la ilusión de quienes la reciben, que tampoco pueden adquirirla sin el esfuerzo, el compromiso y la ilusión de quienes la imparten.”

Pedro Ruíz Morcillo (Profesor de Geografía e Historia y Jefe de Estudios del Instituto de Enseñanza Secundaria Vicente Aleixandre de Sevilla).

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4 comentarios »

  1. 1.- Mi obligación prioritaria es impartir las clases de mi asignatura.
    2.- Mi función propia es trasmitir los conocimientos de la materia de mi especialidad.
    3.- Mi procedimiento es aplicar los métodos que considero, por mis conocimientos y experiencia, adecuados.
    3.- Está dentro de mis obligaciones exigir para mí el respeto que yo dispenso a directivos, jefes, compañeros, padres y alumnos.
    4.- Mis clases no se sustituyen, alteran o modifican por las llamadas actividades lúdica. Todas ellas son secundarias.
    5.- Soy profesor, no guardián, vigilante, reformador, componedor o titiritero. Si lo fuera trabajaría en esas actividades.
    6.- Puedo prescindir perfectamente de los consejeros de pasillo, promotores de eventos múltiples y metodologías de última hora.
    7.- No he de callar, por más que con el dedo…”
    8.- Trabajo en mis clases, examino a mis alumnos y suspendo o apruebo con justicia: dando a cada uno lo suyo.
    9.- Conozco mis derechos y obligaciones
    10.-NO ME MOVERAN.

    Comentario por Francisco — 5 junio, 2008 @ 12:07 | Responder

  2. NO NOS MOVERÁN

    Comentario por invertebrados1 — 6 junio, 2008 @ 20:09 | Responder

  3. Soy maestra de Educacion Infantil por elección y por vocación. Trabajo en la Comunidad Castellano Manchega y estoy sufriendo tantos disparates educativos o más, que los que trabajaís en Andalucia.

    Hasta ahora, no me había atrevido a participar en los debates de esta bitácora por ser politicamente correcta. ¡A la m… lo politicamente correcto! Yo no entiendo de derechas ni de izquierdas, ni de debates políticos que me aburren cada vez más. Soy del partido de los que no tienen partido porque no necesitan ningún partido para defender sus ideas, su trabajo y su dignidad.

    Pero sí entiendo un poquito de Educación y de tanto estar conviviendo con niños pequeños he aprendido a mirar el mundo con sus ojos y ver la desnudez del Emperador allí donde quiera que se presente desnudo.

    ¡¡¡NO NOS MOVERAN!!!

    Que alegría,¡por dios! poder volver a utilizar esta frase. Me recuerda los tiempos en los que corría delante de los grises en defensa de la Palabra, la Justicia y la Libertad.

    Mª Angeles de la Torre Quesada (Maestra y Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación)

    Comentario por ENAT — 7 junio, 2008 @ 15:51 | Responder

  4. Por el sentido común en educación:
    NO NOS MOVERÁN

    Comentario por Juan — 8 junio, 2008 @ 17:04 | Responder


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