Crisis Educativa

30 septiembre, 2008

Educación para la ciudadanía

Filed under: Entradas — JuanV @ 14:27

Un libro que es criticado duramente por la derecha, incluyendo por supuesto a la iglesia católica, así como por el partido en el gobierno y todo el halo de poder que maneja no puede ser nada malo. Por eso nos hacemos eco en esta página de la noticia aparecida en Rebelión según la cual los autores y la propia editorial les han cedido la obra a su página. “Educación para la ciudadanía”, de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria, Luís Alegre Zahonero y Miguel Brieva se puede descargar desde la página de Rebelión.org.

28 septiembre, 2008

Enseñanza gratuita

Filed under: Entradas — JuanV @ 20:52

Presentamos aquí íntegramente una carta aparecida en el suplemento Huelva Noticias de El Mundo de hoy, 28 de septiembre. Su título es el de esta entrada, aparece en la sección de Cartas al Director y la firma Manuela Ochoa Sánchez. Ojalá todas las madres y padres de nuestros alumnos tuvieran las ideas tan claras y lograran tener los ojos tan bien abiertos como esta madre.

“Señor director:

Hace tres años que la Junta de Andalucía nos vende a través de la televisión y de la campaña de imagen la gratuidad de la enseñanza en Andalucía. Cara a la galería la enseñanza es perfecta, sin matrículas, con libros gratis, etc., pero ¿Dónde está la calidad de nuestra enseñanza?

Es cierto que parte de nuestra Andalucía sigue siendo pobre o desfavorecida pero la solución no es regalar libros, sino facilitar una educación responsable, honesta, adecuada, moderna, útil, con nivel, que permita que nuestros hijos adquieran conocimientos y base cultural para poder acceder en igualdad de condiciones al mercado laboral que el resto de España y de Europa.

Para aquellos que realmente tienen una situación económica desfavorable, siempre existieron las becas y ayudas de estudio, basadas en su realidad económica.

Yo no quiero libros gratis, los cheques libros de todos aquellos que no los necesitamos estarían mejor invertidos en infraestructuras (gimnasios, pupitres, calefacción, aire acondicionado) materiales, ordenadores, comedores, aulas matinales, zonas verdes, supresión de barreras arquitectónicas para discapacitados, más profesorado, más colegios, más clases, formación de profesores. . . en calidad. Pero todo esto no vende cara al público y a la ciudadanía.

Además, para rematar nuestra educación la Junta de Andalucía se ha propuesto ahora que salgamos del bache del ostracismo educativo mediante su famosa productividad a nuestros docentes. Con ella se pretende aumentar el número de aprobados, incentivando a los educadores con dinero (“cuantos más niños apruebes, más dinero recibirás al final del curso”); no importa que no tengan nivel, no importa que no estén preparados, sólo quieren maquillar cara a la opinión pública el fracaso escolar que estamos padeciendo, aunque esto suponga que nuestros hijos lleguen peor preparados a nuestras universidades y que sea cada vez más difícil que accedan al mercado laboral.

Una madre.

Manuela Ochoa Sánchez

23 septiembre, 2008

Creer en la educación

Filed under: Entradas — JuanV @ 20:49

Creer en la educación. La asignatura pendiente, de Victoria Camps, es uno de esos libros de los que se van publicando cada vez más, un ensayo que se atreve a plantear y a defender lo “pedagógicamente incorrecto”. Vaya por delante que su autora, profesora de Filosofía moral y política en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha sido senadora por el PSOE, lo que evita de entrada ciertas perspicacias, por no decir prejuicios.

No se pronuncia, por ejemplo, sobre el problema que supone la existencia, en la práctica, de casi 17 sistemas educativos distintos en nuestro país; tampoco se moja con el problema que crean los gobiernos de algunas Comunidades Autónomas con la imposición de las lenguas comunitarias, aunque llega a nombrar la inmersión lingüística en Cataluña. Y también evita hábilmente, a pesar de hablar mucho sobre ética y valores, pronunciarse ante el problema de la religión en la escuela. Aun así, es de agradecer una obra como esta, entre otras razones porque pone de manifiesto que por fin parece que se empiezan a mover las conciencias por todas partes. Dice textualmente cosas como estas:

. . . uno de los obstáculos de la educación actual es haberla contaminado demasiado con un montón de teorías pedagógicas en las que se ha querido encajar una realidad más compleja y diversa que lo que cualquier teoría puede abarcar. (Pag. 56)

Los cambios legislativos que evitan que el alumno suspenda o repita curso porque son medidas que sólo contribuyen a frustrarle y desanimarle no han añadido más que leña al fuego de la “motivación”, sustituto, como decía, del esfuerzo. (Pag. 100)

El esfuerzo, la constancia, el autodominio, la lealtad, serán rasgos del carácter de la persona si ésta se forma de acuerdo con dichas actitudes. Si, por el contrario, se abandona al niño a su espontaneidad “natural”, la influencia del entorno actuará sin ningún contrapeso ni medida. (Pag. 105)

Hay que revisar algunas ideas pedagógicas y aceptar, de una vez por todas, que educar no es entretener ni jugar, sino adquirir habilidades y conocimientos además de aprender a convivir. Hay que devolverle a la escuela la capacidad de alfabetizar por encima de todos los otros agentes sociales que le han usurpado dicha función. Es preciso que la escuela incorpore algunas buenas ideas del pasado, por ejemplo el valor de ejercitar la memoria, el del esfuerzo individual, la importancia de inculcar el hábito del estudio o la represión sin paliativos de los comportamientos violentos. (Pag. 121)

La democracia es una forma de gobierno, no una característica de cualquier tipo de relación, que pueda ser proyectada a cualquier nivel. La relación entre los miembros de la familia, padres e hijos, no es ni debe ser democrática. Como tampoco debe serlo la relación escolar entre maestros y alumnos. Una cosa es que se dé lugar a formas de participación en los asuntos que conciernen a todos (. . .) y otra es que los padres y los hijos o los maestros y los alumnos se encuentren en una relación de simetría en la que cualquiera de ellos tiene la misma autoridad para opinar, para tomar la palabra o para decidir. (Pag. 151)

Es más discriminatorio obligar a un alumno que suspende curso tras curso a continuar yendo a unas clases por las que no tiene ningún tipo de interés, que dejarle iniciar una formación diferente que le permitirá incorporarse después al mercado laboral como carpintero o como informático y no como mano de obra barata porque le faltará la formación requerida. (Pag. 169)

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