Crisis Educativa

26 septiembre, 2010

Huelga general, ¿a quién quieren engañar?

Filed under: Entradas — JuanV @ 21:14

La reforma laboral que ha aprobado el gobierno es una auténtica barbaridad, se carga de un plumazo derechos de los trabajadores que ha costado mucho tiempo conseguir, no beneficia sino al empresario y además no parece que vaya a propiciar un aumento de contratos, ni siquiera de los contratos-basura, que son los que parece fomentar semejante engendro. Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero también es cierto que no ha sido ni la primera ni la única barbaridad que ha puesto en marcha este gobierno que padecemos, tanto en cuanto a medidas de política económica, territorial, sociales y no digamos educativas. ¿Un ejemplo? Se legisla para que una adolescente de 16 años pueda abortar sin informar a sus padres, pero esa misma chica no puede salir del patio de recreo de su centro educativo sin haber cumplido los 18 años. ¿Hacen falta más ejemplos?

Llevamos años sufriendo un gobierno desastroso al que las principales centrales sindicales han estado siguiendo, apoyando y riendo sus “gracias”. Centrales sindicales que llevan años recibiendo cuantiosas subvenciones de las que tenemos noticias a cuentagotas porque la transparencia sencillamente brilla por su ausencia. Hay una cantidad exagerada de liberados sindicales y otros puestos semejantes que en ningún momento se han planteado reducir mientras se toman medidas de recorte por doquier para combatir una situación de crisis económica que a todos parece afectar menos a las centrales sindicales y sus partidas de fondos, sin que dichos fondos, por otra parte, parezcan repercutir lo más mínimo en un aumento del número de empleos.

Si entramos en el mundo educativo la situación es aún más penosa, aunque sin duda más clara. Simplemente las grandes centrales sindicales han perdido toda credibilidad después de muchos años de apoyar las medidas, las leyes, la normativa y cuanto ha salido del horno gubernamental en materia educativa: en Andalucía ha sido flagrante el apoyo de CCOO y UGT (entre otras) a paridas de la Junta como el desarrollo de la LOE y el nacimiento de la LEA, el nefando Plan de Calidad o el actual, por desgracia, nuevo Reglamento de Organización de los Centros; todo ello dentro de un auténtico plan de destrozo y aniquilación de las estructuras y funcionamiento de la enseñanza pública desde que se aprobó la desgraciada LOGSE, sin que la increíble estadística del fracaso escolar, por ejemplo, haya conseguido provocar la más mínima reflexión o duda en las cabezas pensantes y las que apoyan tamaño dislate sobre sus planteamientos y principios pedagógicos.

En esta situación los grandes sindicatos convocan, algunos dirían que por fin, una huelga general. ¿Cómo no dudar de ellos a estas alturas? Si tan disgustados están con la reforma laboral de su querido gobierno al que tanto le deben, si después de estos años de desastrosa política económica que sólo sabe beneficiar al gran capital y a los empresarios mientras hunde a la clase media y la hace pagar por los errores que han cometido otros, si nadie en su sano juicio cree que la reforma laboral sea el primer gran error de este gobierno ni mucho menos, ¿por qué no ir a por todas y exigir elecciones generales ya? ¿Es que tiene sentido una huelga general sin pedirlo?

Alguno habrá que enarbole la políticamente correcta “solidaridad” para pedirnos a los funcionarios que apoyemos una huelga que, al fin y al cabo, la mayoría de nosotros considera más que justificada. Pero los funcionarios nos hemos visto vilipendiados y maltratados, en la prensa, en la radio y televisión, por la calle, tomando café o el sol. Mucha gente ha manifestado alegrarse de que nos rebajaran el sueldo y nos han llamado privilegiados, como mínimo. Pues bien, recordamos una vez más que las oposiciones son libres: el que quiera sólo tienen que estudiar y presentarse. Nosotros los funcionarios no le debemos nada a nadie. No. No nos creemos esta huelga de pacotilla convocada por quienes no han hecho nada en defensa de nuestros intereses, ¿o es que nosotros no somos trabajadores?. Una huelga que convocan quienes al día siguiente estarán tomando café en los despachos de los que han firmado la reforma laboral. Una huelga que convocan contra el partido en el gobierno quienes no vacilarán en volver a votarlos en las próximas elecciones generales.  También dirán algunos que no apoyando la huelga coincidimos con la oposición; pues como diría Savater, no vamos a dejar de comer jamón o gambas por no coincidir con alguien que no nos guste.

Huelga general, ¿a quién quieren engañar?

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12 septiembre, 2010

Sobre “La escuela contra el mundo”

Filed under: Entradas — JuanV @ 22:02

La escuela contra el mundo. El optimismo es posible”, de Gregorio Luri, presenta un buen análisis de la situación actual que atraviesa la educación en nuestro país. Su crítica va desde algunos de los principios de la pedagogía llamada moderna, como colocar al niño en el centro del proceso enseñanza-aprendizaje, aprender jugando, o el constructivismo, hasta la influencia del relativismo postmoderno en la enseñanza, la idea vacía de aprender a aprender, la comprensividad o la insistencia en el uso de las TICs, pasando por encima de autores sacrosantos de la pedagogía como J. Dewey o A.S. Neill. Nos parecen muy acertados sus planteamientos críticos así como la defensa que hace de ideas como el esfuerzo y el mérito, la memoria, la autoridad del profesor o la transmisión de conocimientos. A propósito de esto último por cierto, no se entiende salvo como contradicción el uso que hace del término “competencias”, concepto proveniente del mundo empresarial y que se opone frontalmente a la idea clásica de conocimientos que Luri parece defender. Tampoco nos parece muy acertada la defensa que hace en última instancia y sin aclarar de la autonomía de centros. Por otra parte se echa en falta una mención, por pequeña que fuera, al problema de la exagerada descentralización del sistema educativo español con el resultado de 17 sistemas distintos en la práctica. Él parece un testigo privilegiado por haber desarrollado su carrera profesional en Cataluña pese a ser navarro para aportar una visión crítica de los entresijos del mundo de la enseñanza en dicha Comunidad Autónoma, incluyendo su postura ante la inmersión lingüística.

Desde nuestro punto de vista, de todas formas, el gran error del libro es considerar al profesor como principal agente responsable del éxito escolar. A lo largo de las casi trescientas páginas se repite esta idea una y otra vez cayendo en la misma trampa en la que caen aquellos que, como la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, proponen “premiar” a aquellos profesores que presenten buenos resultados, o sea, mayor número de aprobados. Sugiere Luri que el éxito en la escuela depende de contar con un buen maestro; entonces se sugiere por pasiva que el fracaso depende del maestro igualmente. ¿Cómo puede caer en semejante error después de estar defendiendo la importancia del esfuerzo (se supone que por parte del alumno), del uso de la memoria, del valor del mérito y de la transmisión de conocimientos? ¿Es que la actitud del alumno no cuenta para nada? ¿No importa que el alumno se niegue en redondo a leer, a hacer los deberes, a estudiar o a coger el bolígrafo en clase? ¿O es que al final va a culpar al maestro como hacen otros de no saber “motivar” adecuadamente?

Para nosotros el éxito o el fracaso escolar, en primera instancia, principal y fundamentalmente depende del alumno, no del profesor. Por muy malo que sea un profesor, un buen alumno tiene bastantes posibilidades de alcanzar el éxito, mientras que un mal alumno apenas tiene alguna por muy bueno que sea el profesor. La figura del profesor influye, a veces más a veces menos, pero normalmente no resulta determinante. Además estamos convencidos de que debe ser así y que otra cosa no es buena para la enseñanza.

En cualquier caso recomendamos la lectura de esta obra con polémica incluída y la adjuntamos a la lista de nuestros libros críticos. Bienvenido sea.

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