Crisis Educativa

1 noviembre, 2012

A cuestas con el neoliberalismo

Filed under: Entradas — JuanV @ 21:02

El problema más grave en la actualidad no es que partidos políticos de tendencia neoliberal y conservadora y otros grupos sociales de presión estén atacando y destruyendo el estado de bienestar, lo que por grave que pudiera ser no debería extrañarnos. Mucho peor es asistir a que partidos políticos de izquierda y grupos autoproclamados progresistas sean los que estén contribuyendo de forma clara y precisa a la destrucción del modelo del estado del bienestar, en general, y de la sanidad y la enseñanza públicas en particular.

En educación, concretamente, se hace una política neoliberal, por ejemplo, cuando se insiste en la descentralización y se intenta desacreditar las medidas, normativas y leyes de carácter estatal en favor de las presentadas por los gobiernos autonómicos. Son ideas enmarcadas dentro de un plan para evitar la existencia de un Estado fuerte.

Cuando se insiste en la idea de autonomía de los centros educativos, ocultando que en realidad de lo que se trata es de dar mayor autonomía y poder a los directores. La idea cobra su máxima expresión cuando se pretende acabar con la figura del funcionario público de educación ideando que sea el propio director el encargado de la contratación del profesorado.

Cuando se insiste en la idea de libertad de elección de centro por parte de las familias con la idea de provocar la competencia entre los centros instaurando mecanismos de evaluación y publicación de resultados.

Cuando se potencian los conciertos educativos para centros privados mientras se desprestigia la educación pública. En un primer momento se critica la enseñanza pública con la idea de demostrar su inutilidad e ineficacia para luego ensalzar el sector privado.

Cuando se insiste en nuevos modelos de gestión para los centros educativos basados en una cabeza visible responsable tanto de aspectos técnicos como de aspectos puramente pedagógicos. Con el sistema anglosajón como modelo a seguir, en el que el director es un auténtico gerente, se acaba de un plumazo con los procesos democráticos de elección de directores por parte de los claustros de profesores.

Cuando se quita poder a los claustros en favor de los Consejos Escolares. Para ello se toma como disculpa la intervención de las familias en los centros educativos como garantía de práctica democrática. Sin embargo, lo verdaderamente democrático, y por lo que se luchó durante muchos años hasta conseguirlo, fue la elección de los directores directamente por parte de los claustros de profesores. Los padres de alumnos pueden y deben participar y colaborar con los centros educativos en la formación y educación de sus hijos, pero no hay razón por la que las familias tengan que tomar decisiones y gestionar los centros usurpando la labor de los profesionales de la educación. Participar, sí, gestionar, no.

Cuando se intenta asociar el salario de los profesores a los resultados académicos de sus alumnos, como hace el impresentable Plan de Calidad de la Junta de Andalucía.

Ni que decir tiene que muchas de estas ideas están incluidas en leyes y normativas que han sido aprobadas tanto por el gobierno central como por los autonómicos, durante el mandato socialista y durante el popular, tanto por el PP como por el PSOE, y además, guste o no admitirlo, en la mayoría de los casos se ha hecho con el beneplácito de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. Cuando se habla, pues, de política educativa neoliberal la pregunta más bien es ¿quién no la hace o quién no la ha hecho? Y, desde luego, se hace imprescindible luchar contra ella venga de donde venga y la haga quien la haga.

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